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30 mayo 2009
Anestesia Locorregional en Obstetricia
El dolor durante el trabajo de parto es de intensidad severa a insoportable en mas del 50% de las parturientas. En el Pain Rating Index (escala del 0 al 50) su intensidad es de 40 en nulíparas (similar al dolor agudo de una amputación de dedos) y de 30 en multíparas, como referencia decir que una odontalgia se acerca al 20 y que, entre los dolores crónicos, solo la causalgia, con casi 50, supera al dolor de parto. Este dolor es la sumatoria progresiva de varios tipos de dolor, provocados por lesiones concretas durante la dinámica del trabajo de parto y transmitido a nivel medular por las raíces sensitivas de D10 a S4.
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29 mayo 2009
Anestesia en la Preeclampsia, Eclampsia y Síndrome de Hellp
La enfermedad hipertensiva, siendo una afección de baja frecuencia en nuestro medio (0,7-1,9), es la responsable de un alto porcentaje de causas de mortalidad perinatal (27%), así como de morbimortalidad materna (63%) por hemorragia o edema cerebral. Además, los hijos prematuros de mujeres hipertensas desarrollan más complicaciones que los nacidos de madres normotensas. La incidencia de esta enfermedad en nulíparas es de un 6% y hasta un 20% pueden manifestar algún grado de hipertensión. Las mujeres que presentan complicaciones médicas (diabetes, hipertensión crónica, insuficiencia renal) pueden desarrollar hipertensión temprana del embarazo, manifestándose de forma muy severa.
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28 mayo 2009
25 mayo 2009
¿Es la consciencia un fenómeno cuántico?
En un curioso artículo en Discover Magazine un anestesiólogo de la Universidad de Arizona lanza una hipótesis – no probada – sobre la posible naturaleza cuántica de la consciencia. Habrá quien piense que unir campos científicos en los que el desarrollo está muy verde – como la mecánica cuántica y la neurología – a través de hipótesis no respaldadas por ninguna prueba experimental, es una aventura muy osada, pero para eso está la ciencia, para echar por tierra teorías “elegantes” . Lo que dice Stuart Hameroff es que a niveles subatómicos intraneuronales, la consciencia podría ser un fenómeno cuántico. Hameroff, que se basa en su experiencia con las anestesias, afirma que el cerebro de un paciente sometido a anestesia sigue funcionando de forma activa, aunque sin una mente consciente que lo gobierne. ¿Cómo consiguen el xenón o el gas isoflurano desconectar la mente consciente? La especulación de Hameroff sostiene que las anestesias interrumpen un delicado proceso cuántico en el interior de las neuronas cerebrales. Cada neurona contiene cientos de largas estructuras proteínicas cilíndricas llamadas microtúbulos, que se ensamblan para formar una especie de andamiaje que participa en el mantenimiento de la forma celular.
Las anestesias – siempre según Hameroff – podrían disolver diminutas regiones “aceitosas” de los microtúbulos, lo cual afectaría al modo en que se comportan los electrones en el interior de esas regiones. El anestesiólogo especula que cuando ciertos electrones claves están en cierta “posición” (llamémosle a la “izquierda”), parte del microtúbulos se encoge, y que cuando los electrones se encuentran en la “derecha”, la sección del microtúbulo se alarga. Pero las leyes de la mecánica cuántica permiten que los electrones se encuentren al mismo tiempo en la “derecha” y en la “izquierda”, por lo que los microtúbulos podrían estar encogidos y estirados a la vez. Cada sección del sistema – en constante movimiento – tiene un impacto en las otras secciones, lo cual conduce (gracias al entrelazamiento cuántico) a una danza mecánico-cuántica dinámica. Es en esta comunicación subatómica más rápida que la luz donde nace la consciencia, dice Hameroff. Lo que hace la anestesia es influir en el modo en que danzan los electrones deteniendo la rotación en su núcleo mecánico-cuántico, lo cual permite la desconexión de la consciencia. Tal y como concluye el artículo en Discovery Magazine, el camino para que la hipótesis de Hameroff se demuestre aún no se ha iniciado, pero según él, muchas de las experiencias humanas tales como los sueños, las emociones subconscientes o la memoria difusa, parecen más cercanas a las leyes de la mecánica cuántica que a las de la física clásica. Sin duda el siglo XXI – al que algunos ya han bautizado como el del estudio cerebral – promete darnos múltiples sorpresas desde el punto de vista neurológico y … anestésico.
Fuente
23 mayo 2009
17 mayo 2009
15 mayo 2009
14 mayo 2009
Historia de la Anestesia Obstétrica
El descubrimiento del óxido nitroso, adjudicado al químico angloamericano Joseph Priestley, motivó que a partir de sus particulares efectos sobre los seres humanos, se generaran demostraciones públicas y privadas con la finalidad de entretener y divertir a los espectadores. Denominado “gas hilarante” por Humprey Davy (1778-1829), causaba un estado de desinhibición, incluyendo personalidades por demás parcas, que comenzaban a bailar, correr o reírse sin parar. A mediados del 1800, con el único fin de divertir a la gente, se presentaban en los pueblos del interior de EEUU, diversos espectáculos protagonizados por charlatanes, que recurrían al uso del óxido nitroso, para desinhibir la conducta de mujeres o algún conspicuo personaje del pueblo que, invitados a subir al escenario, hacían payasadas frente a sus vecinos, bajo los efectos del gas. También existían similares espectáculos bajos los efectos del vapor del éter, que provocaba un efecto similar a la embriaguez alcohólica. En estas presentaciones, no se prestó atención al efecto anestésico que estos agentes inducían ante los golpes que los espectadores sufrían al caer producto de su euforia o borrachera. Sin embargo varios investigadores habían observado con anterioridad este efecto, entre ellos Faraday (1818), Goodman (1833), Jackson (1833), Word & Bache (1834), pero a ninguno de ellos se les ocurrió que estas drogas podrían resultar útiles en la cirugía, que en ese entonces estaba limitada a operaciones “superficiales” y amputaciones. Para estas situaciones, el dolor se paliaba con la ingesta de alcohol, planta de cáñamo, mandrágora (delirio atropínico) o whisky, entre otros.
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09 mayo 2009
Analgesia para el Trabajo de Parto
Dr. Héctor J. Lacassie
El tratamiento del dolor durante el trabajo de parto y el parto constituye uno de los avances más importantes de la obstetricia moderna. Sin embargo, la anestesia obstétrica es un procedimiento no exento de riesgos, los que dependen de la idoneidad del anestesiólogo, de la oportunidad de su administración, de los agentes anestésicos utilizados y de la patología materno -fetal entre otros factores. La anestesia obstétrica actúa simultáneamente sobre la madre y el feto, y no debe interferir con la contracción del músculo uterino, con el pujo materno, ni con la perfusión de la unidad feto-placentaria. La intensidad del dolor durante el trabajo de parto puede ser muy intensa. Al evaluarlo con la escala de dolor de McGill, este se sitúa entre 30 y 40 dependiendo de la paridad y entrenamiento para tolerar el dolor que haya recibido la paciente primigesta , lo que corresponde a un dolor intenso. Esta intensidad es mayor aún que para algunos síndromes clínicos dolorosos y dolores post traumáticos. El dolor experimentado durante el trabajo de parto sigue una distribución cercana a la normal, concentrándose el mayor grupo en un dolor con intensidad que va de grave a muy grave, tanto en multíparas como primigestas.
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